¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?
El documento de Xavier Vargas sobre la problematización de la nueva exigencia educativa nos da una nueva perspectiva de lo complejo que es la estructura cognitiva y de los modos de entenderla y abordarla.
La ciencia educativa trata de responder un sinfín de preguntas sobre los modelos educativos y su concordancia con la realidad del joven universitario y profesionista. A partir de las reflexiones y diferentes perspectivas que brinda el análisis de competencias se ve la existencia de una fractura entre la tendencia académica y la operacional. Barnett realiza una crítica al mundo globalizado que domina en lo comercial y además en lo académico en el que procrea ¨profesionistas técnicos¨ que dominan la ejecución de acciones pero no van más allá de la reflexión y desarrollo de su práctica profesional. Autores humanistas como Arias consideran que la competencia debe abarcar la comprensión de la realidad y no sólo el manejo de esta en beneficio de una clase dominante; la competencia debe incorporar la colaboración, el espíritu comunitario en el ámbito del trabajo y la empresa, entendiendo está relación con un fin de alcanzar el beneficio social y el bien común independientemente del grado de desarrollo o régimen sociopolítico del país en que se brinde la educación.
Se toca el punto anterior como motivo de la pregunta generadora, ya que el aprendizaje y su evaluación no pueden convertirse en un reducto de aprendizajes conceptuales sino que abarca una compleja red de conocimientos, habilidades y actitudes que deben ser puestas en una acción en la comprensión de la realidad y la reconstrucción de sus propias estructuras cognitivas.
Competencia, según la definen maestros del ITESO, ¨es la capacidad para movilizar saberes en un contexto determinado, en la acción y con éxito, para satisfacer necesidades, atender situaciones, resolver problemas, tomar decisiones y/o lograr objetivos”. Basados en esta definición de competencia resulta inútil el intentar medir y observar el aprendizaje a través de preguntas y evaluando sólo contenidos. El aprendizaje por lo tanto debe medirse con la acción entendida, como lo hace Perrenoud, no sólo como la actividad física externa del sujeto, sino el conjunto de operaciones afectivas, cognitivas y conductuales que se ven comprometidas en el proceso de encarar la realidad y actuar en ella.
1 comentario:
Excelente, la descripción que haces del aprendizaje por competencias, si tal vez de origen están implícitas las criticas que hacen, Barnett y otros autores humanistas como Arias, pero es función nuestra, acercarle al alumno los aspectos humanistas, al trabajar en entornos colaborativos que implican, la solidaridad, la tolerancia y el respeto, así mismo, no podemos dejar de lado la evolución que los medios producen en la sociedad, y que tenemos que irnos adaptando a ellos……
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